Formarse como coach profesional

La profesión de coach se encuentra en estos momentos en una situación de auge. La necesidad de muchos profesionales de reinventarse y la búsqueda de trabajo por parte de otros hace que esta nueva profesión esté adquiriendo una dimensión errónea, incluso en algunos casos desmesurada.

Como cualquier otra profesión el coaching requiere una formación. Una formación que en la mayoría de los casos supera el año sin contar las horas prácticas necesarias para poder obtener la certificación por cualquiera de las asociaciones certificadoras actuales. Actualmente, nos encontramos en una situación en la que muchos profesionales provenientes del entorno empresarial, consultoría o terapia, sin tener la formación ni la experiencia necesarias, están ejerciendo como coach. Debemos recordar que el coaching no es ni consultoría, ni asesoría ni terapia psicológica.

Evidentemente nos estamos refiriendo al coaching no directivo, es decir, aquel que toma como premisa básica confiar en el potencial pleno del cliente para conseguir sus objetivos y solucionar sus dificultades sin la intervención directa a través de consejos, diagnósticos o recomendaciones por parte del coach. La función de éste será servir de catalizador para que el cliente desarrolle todo su potencial y sea capaz de adquirir una autonomía plena futura a nivel personal y profesional.

¿Cómo sabemos que estamos recibiendo una formación que nos permitirá desarrollar una carrera profesional de calidad como coach? En primer lugar, el programa formativo debe estar homologado para cumplir con las competencias que requieren asociaciones como la ICF o ASESCO para desempeñar la profesión con las máximas garantías de éxito. Accediendo a las páginas de estas asociaciones podremos ver cuáles son estas competencias y comprobar si el programa que vamos a realizar las cumple. Es importante que los programas formativos como coach profesional estén avalados por alguna de estas asociaciones.

El coaching es una profesión que permite mucha flexibilidad a la hora de ejercerla, es decir, podemos utilizarla como herramienta dentro de nuestra profesión actual, ejercer como coach fuera de nuestras horas de trabajo o dedicarnos a tiempo completo. En cualquiera de los casos, debemos entender que para poder ofrecer garantías de calidad a nuestros clientes el coach debe tener un mínimo de horas de experiencia. Hay muchos coaches que empiezan a ejercer a pleno rendimiento nada más terminar su formación, habiendo realizado muy pocas horas prácticas, y esto ocasiona que los resultados alcanzados con los clientes sean pobres o nulos. Debemos asegurarnos que el coach con el que vayamos a trabajar tenga al menos 500 sesiones de experiencia. Podemos considerar que a partir de 1.000 sesiones de experiencia ya estamos trabajando con un buen profesional del coaching.

El coaching es una profesión vocacional. Requiere creer en las personas, en su potencial y querer ayudar a las personas y organizaciones a ser lo mejor que pueden ser. ¿Todo el mundo puede hacer coaching? Sí. ¿Todo el mundo puede ser coach? No, si no se tiene la vocación suficiente. Sólo desde el ser coach se pueden conseguir los mejores resultados.

“El coaching no es ni consultoría, ni asesoría ni terapia psicológica y, por tanto, requiere una formación específica”

Gorka Bartolomé

Coach Profesional Certificado

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