La avena, el cereal que lo cura todo

Los cereales son la base de la dieta mediterránea y, además, son indispensables para garantizar nuestra salud gracias al contenido nutricional que aportan. Concretamente, podríamos decir que la avena es un alimento que sirve para mejorar casi todas las funciones de nuestro organismo y que se cultiva principalmente en la zona mediterránea. Además, los nutricionistas recomiendan su consumo durante el desayuno, ya que no sólo será garantía de empezar el día con las fuerzas necesarias, sino que su propiedad saciante evitará que tengamos hambre al poco rato.

La razón que explica por qué es un alimento tan beneficioso y terapéutico hay que buscarla en su alto contenido de ácidos grasos esenciales y aminoácidos, junto con su aportación variada de minerales (como el zinc, el calcio, el hierro, el sílice y el yodo) y los hidratos de carbono complejos, que liberan azúcares de manera progresiva. Todo esto tiene un efecto positivo en numerosas funciones vitales de nuestro organismo, como, por ejemplo, la renovación y protección de tejidos, piel, pelo, huesos, músculos y nervios; el buen funcionamiento del cerebro y la capacidad memorística, y la actividad intestinal o la regulación metabólica, entre otros beneficios.

La avena también mantiene y mejora el sistema cardiovascular y circulatorio, ya que ayuda a eliminar el colesterol de las arterias e incluso puede mejorar la presión arterial. Este cereal contribuye a eliminar dolencias como la disentería, la diabetes, la hepatitis o la indigestión. Y además, también podemos aplicarla directamente en la piel para aliviar los síntomas de enfermedades cutáneas como la psoriasis o la dermatitis.