Mitos sobre el café: ¿aliado o enemigo?

coffee in cup and on a table

Hay personas que necesitan tomarse uno por la mañana, otros que lo toman después de cada comida. Solo, cortado, con leche, americano, con hielo, descafeinado… El café, sin embargo, ha sido considerado durante muchas décadas como una bebida de mala fama por ser un estimulante asociado a la subida de la presión arterial. Sin embargo, son muy numerosos los estudios que se han realizado en torno al café para comprobar realmente si se trata de una bebida peligrosa para nuestra salud o si, por el contrario, su consumo nos aporta diversidad de beneficios.

Una taza de café aporta un 27% de proteínas, un 71% de carbohidratos y un 2% de grasas. Además, aporta calcio, fósforo, magnesio y, sobre todo, potasio a nuestros organismos. A todo esto, hay que sumarle el alto contenido de vitamina B y las pocas calorías que contiene.

Entre los beneficios del café, se encuentra que es un estimulante del sistema nervioso central y que resulta una bebida muy diurética. Además, su alto contenido en metionina hace que sea beneficioso su consumo en casos de infección de orina. El café también favorece la digestión y, gracias a la tiamina, tiene propiedades analgésicas. Por otra parte, puede ayudar a mantener el rendimiento físico de los deportistas, protege el hígado y mantiene el control de la glucemia.

Por el contrario, el café no es recomendable para personas con hipertensión, ya que es un alimento que aumenta la presión arterial, ni para personas con insuficiencia renal, debido a su poder diurético. Un consumo excesivo de café puede provocar ansiedad y nervios, así como reducir el movimiento de las Trompas de Falopio, lo que influye en la producción de óvulos. Estudios recientes apuntan que un consumo superior a cuatro tazas diarias de café podría tener relación con la elevación del riesgo cardiovascular. A todo esto, hay que sumarle el hecho de que el café puede crear adicción.

Así pues, podemos ver que la mayoría de perjuicios del café se vinculan con un consumo excesivo. El café en sí no es una bebida insana, sino que dependerá siempre de la cantidad que se beba.