Pepe VIYUELA – El humor que no se pasa de moda

Aprovechamos su paso por el Festival Buuuf Pallassos i Bufons a la Gorra, en Alcoletge, el pasado mes de abril, para robarle una entrevista a uno de los cómicos con un humor que nunca se pasa de moda. Conocemos un poco mejor a una figura del humor en nuestro país.

Pepe Viyuela. Actor, payaso, poeta y humorista español licenciado en Filosofía y Arte Dramático, también metido en política. ¿Alguna cosa más que quieras hacer? Parece que consigues todo lo que te propones.

No, las personas en general somos multifacéticas, lo que pasa es que se nos conoce por hacer una determinada cosa, pero hacemos muchas. Desde que nacemos somos hijos, somos padres, somos alumnos, somos profesores, somos maridos, en fin, que tenemos muchas caras…, y todo esto se cerraría en una cosa: me gusta vivir. Me gusta estar presente en las cosas, saber que se cuece a mí alrededor y sobre todo me gusta mucho todo lo que tiene que ver con estar en contacto con la gente. Tanto la poesía como la faceta de actor, tienen que ver con todo eso, con ese gusto que da salir al escenario.

 

Parece muy diferente la poesía con la faceta de actor, ¿no?

En el fondo no es más que un deseo de comunicar. En la poesía hay una comunicación más reflexiva, te recluyes en tu espacio para escribir y para sacar de ti lo que quieres comunicar en un momento determinado a través de tus experiencias y tus vivencias, pero en el fondo es lo mismo, poner en común la vida, poner en común tus sentimientos y tus emociones. El actor lo hace a través de personajes y cuando escribo lo hago a través de la palabra escrita. Es otro vehículo para llegar a lo mismo.

 

Nos gustaría que nos contaras sobre tus inicios. Porqué eres eternamente joven, pero hace ya tiempo que nos haces reír.

Sí, pues llevaré unos 30 años haciendo esto. Tengo 54 y profesionalmente unos 30, y antes ya de los 17 había empezado a hacer teatro en el instituto y con grupos de teatro aficionados. Supongo que esto es lo que me gusta y por eso llevo tanto tiempo.

Yo empecé en televisión española en un programa que se llamaba ¿Pero esto qué es?, y con una expresión que era algo así como “joooeee”, que después se hizo muy famosa, es como se me empezó a conocer, porque era lo único que decía.

 

Recuerdo una actuación tuya con una silla que se ha convertido en un “sketch” atemporal.

Sí, esos números llaman mucho la atención porque están hechos con objetos muy cotidianos y te identificas inmediatamente con él. Los niños, con un botón te hacen una nave espacial y pasan una tarde entera sin aburrirse, es cuestión de dejar volar tu creatividad.

 

¿Cuáles son tus proyectos actuales? ¿Qué te gustaría hacer? Cuéntanos un poco sobre el futuro.

Me gustaría seguir como estoy, estoy contento con lo que hago, me gusta seguir haciendo mi personaje de payaso, seguir haciendo teatro, que es lo que he hecho toda mi vida, y luego escribir, que también me motiva muchísimo y me hace muy feliz. Estoy muy contento, tampoco sueño con un personaje nuevo o algo así. Sí que me gustaría interpretar en algún momento al Rey Lear, pero tampoco es una lacra para mí.

 

Cine, teatro, televisión… ¿Dónde te sientes más cómodo? ¿Qué es lo que más disfrutas?

El teatro, por la cercanía i la inmediatez i la comunicación a flor de piel. Eso en televisión y el cine no pasa, tú haces las cosas y quedan enlatadas, luego se emiten y tú ya no estás ahí para ver el resultado. Ni el público está contigo para disfrutarlo. Me gusta mucho la gente, comunicarme con ella, escucharla. El otro día estaba en Tenerife y mi hijo y yo nos perdimos a propósito por la isla y llegamos a un pueblo muy pequeño donde había un señor mayor que no me conocía de nada y estuvimos hablando un rato, y eso es lo que me gustó. Sentarme con alguien que no te conoce y ver que se abre a ti porque sí. Normalmente ahora con la televisión la gente se acerca a ti más por el personaje que tienen en mente que por mi persona. Para mí no hay nada más agradable en una conversación que poder escuchar el silencio, abordar otro tema… En fin, la relación con la gente, y eso es teatro para mí. El teatro no es más que una conversación con el público, un planteamiento de ideas, un vivir un momento en común… Por eso me gusta más el teatro.

Cuéntanos la anécdota que recuerdas con más cariño o la más divertida que has vivido últimamente.

Lo más divertido que me pasa es la última actuación que he hecho. Salir al escenario y oír reír a la gente al ver al personaje, al oír las primeras palabras… Es casi una adicción. Llega un momento que cuando llevo tiempo sin salir al escenario es como si me faltara algo, como si fuera un drogadicto y tuviera que ir a buscar mi dosis.

 

¿Hay algún ritual que hagas antes de salir al escenario?

No. No me gusta ser supersticioso, creo que trae mala suerte [ríe]. Siempre que he tenido una manía he intentado quitármela, porque me hacía dependiente de ella. Me gusta tenerlo todo organizado antes de salir y ya está.

 

Como magacín de ocio que somos, no podemos dejar de preguntarte: ¿Qué haces para divertirte?

Me gusta muchísimo leer, me gusta salir al campo, me encanta, y luego reunirme con amigos o con la familia alrededor de un chorizo, por ejemplo, y charlar.

 

Pepe Viyuela, un placer conocerte un poco más. Como es costumbre para nosotros, te dejamos las últimas líneas para que lances un mensaje a tus seguidores y a los lectores de nuestra revista GLOBAL CLUB.

Yo les diría que intentaran aprovechar al máximo todos los momentos de su vida. Hay una cosa que yo hago mucho, y es pensar en que somos limitados, que tenemos muy poco tiempo. No sabemos nunca lo que nos queda, y que intentemos vivir, no solamente el día, sino la hora en la que estamos como si fuera la última. Eso ayuda bastante a no perder el norte y a centrarte en lo importante. A veces no nos damos cuenta de que no somos eternos y cometemos muchas tonterías; nos portamos mal con la gente, valoramos cosas que no deberíamos y nos perdemos otras que sí deberíamos, es decir, que el tiempo es muy corto, muy efímero y que las cosas importantes están muy cerca y cada uno de los momento que vivimos merece mucho la pena.