Un día en PortAventura

Guillem Alqueza Mayench es uno de los ganadores del concurso de dibujo (ver reportaje pág. 32-33). Sus padres han querido regalarle un día en Port Aventura. Aunque han ido de vacaciones a otros países y otros parques, aún no habían visitado PortAventura, así que he aquí una crónica del día.

La familia, que consta de cuatro miembros, llega al parking de Port Aventura sobre las 11:00h. Guillem y su hermano pequeño, Biel, de 4 años, están ansiosos por llegar al parque. Guillem se fija en que hay unas letras y números en la zona de estacionamiento. Su padre le aclara que, al haber tantos coches y tanta gente, si no hubiera esa señalización, luego no sabrían encontrar el coche, así que aparcar en F4 se convierte en “hemos aparcado en los cuatro fantásticos”. Después de pasar por una larga cola cerca de las 11:30h., se entra al parque. El tiempo de cola se olvida al entrar y descubrir un gran lago en la entrada. Lo primero que quieren visitar es SÉSAMO AVENTURA. Mapa en mano, se dirigen hacia el lugar deseado. Antes de llegar a la POLYNESIA, les paran. “¿Quieren una foto? Luego, más tarde, pueden pasar a verla y, si les gusta, se la quedan”. Los niños: “¡Sí, sí, sí!”. Evidentemente, se hacen la foto. A la familia entera se le iluminan los ojos y el rostro, ya que ven en cada rincón algo emocionante. “Mira, papá…”. “Mamá, ¿has visto…?” “Guillem, Biel, mirad, ¿habéis visto…?” “¡Qué chulo!”.  En dirección a SÉSAMOAVENTURA, pasan por la POLINESIA y oyen que va a empezar un espectáculo. Deciden entrar a sentarse. Creo que el espectáculo es Aloha Tahití. Es un espectáculo muy colorido, con muchos cambios de vestuario, en el que realizan diferentes bailes mujeres y hombres, tanto juntos como por separado. Uno de los bailes de los hombres parece algún rito tribal de la guerra o algo así. El espectáculo ha sido realmente genial. Siguiendo en dirección a SÉSAMOAVENTURA hay que parar a repostar. El espectáculo ha generado sed a los niños. Todo les parece genial, casi mágico. Guillem ha quedado impresionado con el último baile y, durante el resto del camino, va imitándolo. Están en SÉSAMOAVENTURA  y ven un cartel que dice que a las 13:00h. empieza un espectáculo con Epi, Blas, Coco, el monstruo de las galletas, etc. Toman asiento y esperan a que empiece mientras se acaban las bebidas y miran con más calma el mapa del parque. Los niños siguen jugando y descubriendo detalles maravillosos. Finalizado el espectáculo, son las 13.30 y se dirigen a comer a MÉXICO. Para llegar, hay que pasar por CHINA. Otra vez sucede lo mismo: al pasar por CHINA, ven que inicia un espectáculo: Bubblebou empieza a las 13:45h. El espectáculo es una mezcla entre misterioso y fascinante. Gusta tanto a mayores como pequeños, no hay lugar para comentarios ni charlas entre ellos, quedan todos embriagados por el espectáculo, casi hipnotizados por las pompas. Charlas y juegos, palabras aceleradas para explicar lo visto y lo vivido hasta el momento. Ya son las 14:45h.,están comiendo en MÉXICO y también hay un espectáculo, La gran fiesta.  Los críos terminan de comer antes que los padres y corretean por el gran salón que sirve de comedor y miran y descubren rincones. Todo es extraordinario para ellos. Los padres conversan sobre lo maravilloso del lugar y se arrepienten de no haber venido antes. Finalizada la comida, van de nuevo hacia CHINA esta vez para pasear en barco. Les deja en MEDITERRÁNEA y, allí, aprovechan para dar una vuelta en tren con la intención de bajarse en FAR WEST. Se agradecen mucho los lugares de sombra y el airecito que siempre recorre el lugar. Son ya las 17:00h. cuando llegan al FAR WEST. Bajan del tren y se quedan un rato seducidos por otro espectáculo en el que cantan y bailan. Es el momento de tomar otro refresco mientras apuntan al tiovivo. Un par de vueltas y de nuevo hacia SÉSAMOAVENTURA. Los niños no quieren irse sin subir a la atracción Coco Piloto. Desde la altura, ven que pueden conducir un tractor en una granja y un montón de cosas más. Ya son las 19:00h., hoy es noche de San Juan y el parque cierra a las 20:00h. Los niños no quieren irse, aún les falta muchas cosas por hacer. Los padres deciden que, para no llegar tarde y no salir junto con toda la gente del parque a la vez, hay que encaminarse hacia la salida. De camino a la salida, parar a recoger la foto es un magnífico recuerdo para la familia. Se entretienen en las tiendas a comprar regalos y a seguir maravillándose. Finalmente, salen y, al llegar al coche, pasan de las 20:00h. La última conversación familiar antes de irse es que hay que volver con más tiempo y, si no puede ser, como mínimo, coger un pase express.

Juan Juncosa

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