Ven a cenar conmigo: Gourmet Edition

Ana, Victor, Lucía y Rappel, cuatro concursantes que no necesitan presentación

Lucia Etxebarria: “Que vengan a cenar a casa me estresa. Si tuviera espíritu de coach me lo tomaría como un reto, pero no es el caso. No estoy yo para aguantar tonterías”

Con esta declaración de intenciones se presenta al concurso Lucía Etxebarria. Periodista, columnista y una de las escritoras más conocidas en España (Premio Nadal, Premio Planeta y Premio Primavera, entre otros), Lucía llega dispuesta a entusiasmar a sus invitados… en el preciso instante en el que ella encuentre el entusiasmo. “Cocinar bajo presión es como estar en Guantánamo”. Acostumbrada a desenvolverse en cenas de prestigio y postín (“He cenado con Aznar, con Zapatero. Hasta con el Rey, siendo yo una republicana”), ahora le toca recibir en su propia casa a una bióloga-actriz, un diestro y un futurólogo. “Mi casa no les va a gustar, todo el mundo me dice que está desordenada y es un caos, pero yo en ese caos encuentro la inspiración, me genera creatividad”. Animalista convencida, culta y mujer de mundo, ofrecerá un menú de sabores del mundo, variado y muy especiado. “Siempre que puedo cocino yo. Intento huir de todo lo que sea alimentación industrial”.

 

Ana Obregón: “Mi objetivo es seducirles con mis encantos y mi simpatía, porque yo cocinando soy incapaz de seducir a nadie”

 Ana Obregón tiene claras sus virtudes y sus limitaciones para alzarse con la victoria en ‘Ven a cenar conmigo Gourmet Edition’. “A quien yo le diga que estoy en un concurso de cocina…”, ríe la mujer más polifacética de toda España. “Llevo tres décadas trabajando sin parar, haciendo de todo y de un lado para otro. A veces no sé ni dónde estoy”. Con una agenda tan ocupada, lógicamente tiene poco tiempo para enredarse entre fogones. “Para mí es un completo estrés el cocinar”. Su mayor éxito en la cocina es de dominio público: “Sí, le hice una paella a Spielberg. Y me salió verde. Pero el pobrecito se la comió. Él no tenía ni idea de que el arroz debería haberse puesto amarillo…”. Ahora viene dispuesta a resarcirse y a demostrarse a sus compañeros de concurso y a toda la audiencia que además de actriz, madre, presentadora, guionista, bióloga, bailarina frustrada, pianista amateur y leyenda viva de la televisión española, puede ser una gran cocinera. “Es parte de mi personalidad. Soy muy cabezota. Y lo voy a conseguir”.

Victor Janeiro: “Vengo a dar el do de pecho. Tengo alma de campeón y no me gusta perder nunca”

 Gaditano, torero y simpático”. Estos son las credenciales que utiliza Victor para presentarse ante el resto de sus comensales. “Soy un artista”. El hermano pequeño del ‘clan Ubrique’ se aleja de los ruedos para hacer una faena redonda entre pucheros y cacerolas, eso sí, dentro de sus propias limitaciones. “Hay gente que dice ‘es que un huevo frito es muy fácil de hacer’. Y no señor, hay que saber hacerlo. Hay que tener arte para hacer un huevo frito con sus patatas fritas. Y lo mismo que hay que saber hacerlo, hay que tener arte para comérselo”. Sin embargo, la ilusión y la esperanza es lo último que se pierde y de ambas cualidades el diestro va sobrado. “Yo aquí vengo a dar el do de pecho. Me veo con posibilidades, siempre. Tengo alma de campeón, no me gusta perder nunca”.

 

Rappel: “Soy una persona recargada. En la cocina, también”

 

El vidente más célebre de todos los tiempos se ha hartado de mirar los posos de café. Ahora quiere el menú completo. “La cocina ni me divierte ni me distrae, así de claro, pero para ser honestos, me apetece ganar este concurso”. Directo y contundente, así es Rappel. Un hombre que se define como “recargado” en todos los ámbitos de su vida, “y en la cocina, también lo soy”. Habitual medalla de bronce en talents y realities, ya tiene afilados los cuchillos para hacerse con el triunfo en ‘Ven a cenar conmigo’: “Que no me guste cocinar no significa que sea tonto. Tengo paladar y sé que lo que cocino está rico. Así que pondré los cinco sentidos para conquistar a mis invitados”, a los que les lanza una velada amenaza. “Yo por las buenas soy como un gatito dócil, pero que no me toquen las narices, que por las malas, saco una mala hostia que arraso con todo”.