Buenos (y ricos) Propósitos

Quesos y vino

Quesos y vino son una buena combinación, siempre y cuando sepáis emparejarlos correctamente. Con el aperitivo de hoy, podréis disfrutar del sabor de estos dos delicados alimentos.

Ingredientes:

1 cebolla grande

Aceite de oliva

Una pizca de sal

3 cucharas de vinagre de vino blanco

65 ml de vino tinto

Queso brie

40 tostaditas

En una sartén profunda, tipo wok, añadir un buen chorro de aceite de oliva. Cuando esté caliente, poner la cebolla troceada en juliana.

La cebolla empezará a coger color y entonces se sabrá que hay que añadir una pizca de sal y vinagre.

A continuación, agregar el vino. Mezclar bien.

Reducir el fuego y dejar hervir hasta que el vino se haya reducido.

El resultado final será una cebolla al vino con una textura bastante parecida a la mermelada.

La cebolla al vino puede reservarse en un tarro de cristal.

Cortar el queso brie y colocarlo encima de una tostadita. Con la ayuda de dos cucharas, ubicar la cebolla al vino encima del brie.

¡Ya tenéis los montaditos listos para disfrutar!

 

 

 

Cazuela de pescado y marisco

Los mariscos son alimentos bajos en grasa y ricos en proteínas, por eso, son el plato ideal para empezar el año. Sentiros como todo un chef preparando este plato de la cocina tradicional española

Ingredientes:

1 sepia
4 almejas por persona
2 gambas por persona
2 rodajas de merluza por persona
Rape (al gusto en la cantidad)
Mejillones
3 dientes de ajo
Aceite de oliva
Harina
Medio vaso de vino blanco (2-4 personas)
Almendras (una mano entera y media)
Perejil (2 cucharas)

Receta:

En una olla, con un chorro de aceite caliente, poner las almejas limpias. Tapar y esperar 5 minutos a que se hayan abierto. Reservar las almejas abiertas en un recipiente y por otro lado conservar su caldo.
Mientras tanto, enharinar el pescado (rape y merluza) para, a continuación, medio freírlo en aceite de oliva (digo medio, porque es importante que no se fría del todo). La harina debe mojarse pero no freírse.

Los mejillones, limpios y raspados, se echan en una olla con medio litro de agua para cubrirlos. Después de abiertos, hay que quitarles la cáscara. Reservar el caldo de los mejillones.

En una sartén, vuelta y vuelta, primero a las gambas y después a la sepia.
En esa misma sartén, añadir un chorrito de aceite para hacer la cebolla troceada junto con un diente de ajo, también troceado.

Si la cebolla ya está dorada, ¡es hora de coger la cazuela!
El primer paso será colocar el pescado y después añadir el resto de los ingredientes, a excepción de las gambas.

Verter medio vaso de vino blanco y dejar que se evapore. Una vez evaporado, se añadirá el caldo de las almejas y 2 cucharones del caldo de los mejillones.

Es muy importante no remover. Para que no se “pegue” ni se “queme”, con mover la cazuela con la ayuda del mango es más que suficiente.

Desde el momento en el que se añade a la cazuela el fumet, o el caldo del marisco, tiene que hervir durante 10 minutos a fuego medio/lento. Entonces, hay que colocar cuidadosamente las gambas y dejar hervir 5 minutos más.

Con la ayuda de una picadora, batir los 2 dientes de ajo, el perejil y las almendras.

Poner esta mezcla en la cazuela al mismo tiempo que las gambas.