Entrevista a David Díaz López

En motivo de la presentación del libro “La revolución de las células madre”.

 

En tu libro nos hablas del potencial que tienen las células madre en múltiples aplicaciones pero, ¿podrías explicarnos en qué nos va afectar a nosotros (la población general) a corto plazo?

A corto plazo, o incluso de forma inmediata, ya nos está afectando. Por ejemplo, los trasplantes de médula ósea, terapia de elección para el tratamiento de las leucemias, ya se llevan haciendo desde mediados de los años 50, con una eficacia y precisión cada vez mayor. Asimismo, hay otras terapias que usan células madre, como la generación de grandes láminas de piel para la recuperación de quemados, o el tratamiento de cartílagos articulares o de hernias discales. También se conoce (por alguna foto un tanto truculenta, hay que decirlo) la posibilidad de generación del cartílago de una oreja humana en el lomo de un ratón. Cartílago que puede ser trasplantado a una persona que haya perdido su propia oreja, por ejemplo.

Por otra parte, existen otras muchas terapias que están en fase de ensayo clínico y que, estoy seguro, se aplicarán en breve en la atención hospitalaria de forma rutinaria. Tal es el caso del uso de células madre para recuperar la región dañada de un corazón tras un infarto de miocardio. Asimismo, hay ensayos clínicos en los que se demuestra que el uso de células madre ha mejorado notablemente los síntomas de personas aquejadas de Párkinson o que han sufrido un ictus cerebral También hay un notable avance en el uso de células madre para resolver problemas de fertilidad o de calvicie.

 

También comentas que la financiación es fundamental para la aplicación de todo este potencial. Si el dinero no fuese un problema, ¿hasta dónde crees que se podría llegar con la experimentación de las células madre?

Aunque sea tirar piedras sobre mi propio tejado, creo que se llegaría a un destino parecido… ¡Solo que muchísimo antes y en mejores condiciones! Que no se me malinterprete, quiero decir, que salvo que la investigación se parase de forma radical (en este caso, lógicamente no se llegaría a ningún sitio), en diferentes partes de todo el mundo hay cientos de científicos trabajando en este campo, de manera que el goteo de avances es afortunadamente continuo. Ello no debe ser una excusa para el “que trabajen otros”, sino todo lo contrario: se está demostrando que podemos conseguir resultados asombrosos, invirtamos en investigación para mejorar y acelerar este progreso. Valga uno de los muchos ejemplos que se podrían citar: un grupo de científicos y médicos polacos y británicos consiguieron la recuperación de un parapléjico con una lesión medular por un acuchillamiento (Darek Fidyka); el paciente ha podido volver a andar o conducir. Para ello se usó un tipo de células especiales relacionadas con el sistema olfativo (la glía envolvente). Bien, la idea de esta estrategia terapéutica se había iniciado en España… Y se detuvo por falta de financiación. ¿Que la administración tendría sus razones? No voy a entrar en ello, ni tampoco voy a dar nombres de las personas que tuvieron que ver en este asunto. Lo único que es relevante e irrebatible es que una aproximación efectiva para el tratamiento de las lesiones medulares se demoró varios años por no haber financiación suficiente, y eso es lamentable.

Quiero remarcar que cuando hablo de la necesidad de financiación para realizar investigación, no me quiero centrar en exclusiva en lo tocante a la terapia celular, sino a TODO TIPO de investigación: fundamental e imprescindible para el avance de la sociedad.

En cuestión de límites y controversias, desde tu punto de vista, ¿dónde estaría el límite ético de la aplicación de las células madre?

Es una buena pregunta. Creo que, si partimos de la premisa de usar algo que sirva para curar sin dañar a nadie, no deberían existir límites adicionales. Por supuesto que las opiniones son libres, pero se difunden muchas mentiras al efecto. Por ejemplo, el tema más polémico sobre la aplicación de células madre es el que afecta al uso de las células embrionarias humanas. Hay que dejar claro que para su obtención no se meten bebés en licuadoras… Esto es una auténtica absurdez, pero, ¡hay ideas similares circulando por la red y que son totalmente falsas! Estas células se obtienen exclusivamente de embriones sobrantes de clínicas de fertilización in vitro en el estadio de un puñado de células. Embriones que, una vez acabado un programa de reproducción asistida, si no se donan a otra mujer o pareja que no pueda generarlos, o se usan para la ciencia (el caso que nos atañe), o se destruyen. Así de sencillo. Además, se ha descubierto un tipo de células madre (las pluripotentes inducidas) obtenidas de organismos adultos, sin restricciones éticas y que, a la larga, serán las sustitutas de las células embrionarias.

Por su parte, también hay que obrar con sentido común para establecer límites éticos: veo un sinsentido la clonación de seres humanos completos (¿para qué?), pero sí veo lícita la clonación terapéutica. Es decir, la clonación de células y tejidos humanos por separado, para conseguir una medicina personalizada que evite rechazos y que permita, por ejemplo, la implementación de técnicas de terapia génica.

 

Queremos saber más de ti. ¿Háblanos un poco sobre tus proyectos?

Trabajo en el Laboratorio de Plasticidad Neuronal y Neurorreparación en el Instituto de Neurociencias de Castilla y León. Nuestro grupo (dirigido por el Dr. Eduardo Weruaga) se dedica al estudio de un modelo de ratón con pérdida neuronal selectiva, como eje de nuestra investigación. Centrándonos en dicho modelo, trabajamos en varias líneas relacionadas. Por una parte, analizamos los mecanismos asociados a la muerte neuronal en sí y a los procesos de inflamación relacionados. Para entendernos, cualquier tipo de lesión o daño en un tejido provoca una inflamación (como cuando nos hacemos una herida), y el sistema nervioso no es una excepción. Si la inflamación ante un daño neuronal es excesiva, puede incrementar dicho daño iniciándose un círculo vicioso. Este concepto está hoy en día muy de moda y se extiende a numerosas enfermedades neurodegenerativas. Por otra parte, estudiamos qué fenómenos pueden favorecer la supervivencia neuronal (expresión génica diferencial, conectividad, etc.).

En cuanto a nuestros enfoques terapéuticos, tratamos de reducir la pérdida neuronal de nuestro modelo, mayoritariamente con terapia celular. Usamos células madre de diversa índole para ralentizar la pérdida de neuronas. En este sentido, empleamos principalmente células de la médula ósea adulta, pero también estamos probando con células madre algo más específicas, como son las mieloides inmaduras, o las células mesenquimales humanas. Realizamos diferentes metodologías de trasplante, y en los últimos años estamos complementando esta terapia celular con terapia génica y farmacológica. Es decir, modificamos genéticamente las células a trasplantar para que sean más eficaces. Asimismo, mediante el uso de sustancias químicas protectoras, tratamos de reforzar el efecto de nuestros trasplantes.

Todas estas líneas de investigación nos han conducido a notables resultados en lo tocante a una reducción en la pérdida neuronal de nuestro modelo, todo ello relacionado con una mejora en la movilidad, la percepción sensorial y la conducta cognitivo-afectiva y social. Nos gustaría trasladar estas líneas de investigación a otros modelos más concretos de patologías humanas, como pueden ser los de la enfermedad de Alzheimer, con el objetivo de una futura derivación hacia estudios preclínicos.

 

Como magacín de ocio que somos, no podemos dejar de preguntarte: ¿qué haces para divertirte?

¡Otra buena pregunta! La verdad es que tengo bastantes aficiones… Aunque no siempre tiempo para ellas. Me gusta hacer ejercicio, sobre todo salir a correr después de un día de trabajo para despejar la mente. Pero no digo que no a un partidillo de fútbol o de pádel… Y esto es porque me encanta pasar tiempo con gente, sean mis amigos y/o mi pareja; así que, si después del partido hay un tercer tiempo, pues mejor que mejor. Otra de mis aficiones es cantar, algo que surgió de forma un tanto espontánea: una antigua compañera del laboratorio me “enredó” para hacer las pruebas de acceso al coro universitario… Y ya van más de 10 años de ensayos y conciertos en los que me lo paso en grande. Por último, están mis aficiones más caseras, como leer, el cine o, ¿por qué no decirlo?, jugar a videojuegos. Esta última afición me permite contactar con amigos que están en la distancia y pasar un rato de risas.

 

David Díaz, un placer conocerte un poco más. Como es costumbre para nosotros te dejamos las últimas líneas para que lances un mensaje a tus seguidores y a los lectores de nuestra Revista GLOBAL CLUB y Salut i Benestar.

¡El placer ha sido mío! Gracias a vosotros por contar conmigo para vuestro magacín. Aprovecho estas últimas líneas para defender un aspecto que no hemos tocado de forma directa, pero que es la guía conductora del libro del que hablamos al principio: la divulgación científica (o de cualquier otro ámbito). Mi mensaje es doble: por una parte, creo que los profesionales de cada rama del saber deben dedicar algo de su tiempo a divulgar sus conocimientos de forma comprensible al resto de la sociedad. Por otra, que no debemos fiarnos de cualquier anuncio, foro o mensaje que aparezca en internet o cualquier medio de comunicación. Acudamos a fuentes verificadas y fiémonos solo de los profesionales. Con estas dos premisas creo que podremos ser libres de verdades a medias y de remedios “milagrosos”, ineficaces y peligrosos que, cada vez más, ponen en peligro nuestra salud y bienestar.