Explota y libérate

Estás agobiado, estás harto, te sientes presionado, siempre eres educado y te comportas correctamente frente a situaciones adversas, te comportas como si nada sucediera. “A la mierda”, gritaba Fernando Fernán Gómez a una persona que le acabó la paciencia pidiéndole un autógrafo en un momento inoportuno. Lo podéis ver en YouTube. Al igual que podéis ver como Francisco Umbral increpaba a la mítica Mercedes Milá al grito de “Yo he venido a hablar de mi libro”, por poner un enfado tal vez un poco más actual que el de José Pedrerol en su programa Punto Pelota, donde decía “becarios no”. Y es que al final, explotar, aunque solo sea muy de vez en cuando, puede sentarnos bien, puede ser liberador y, si me permitís, tal vez incluso terapéutico. Hay estudios, aunque no concluyentes, que aseguran que aguantar la rabia puede producir enfermedades. Sin necesidad de estudios, también podemos decir que no aguantarla te deja seguramente sin amigos. Plantéate la imagen de una olla a presión: si no tuviera un lugar por el que salir esa presión, acabaría explotando. Por tanto, no te permitas a ti mismo llegar a situaciones extremas ni estresantes. Al igual que la olla que empieza a silbar y así sabes que tienes que apagar el fuego. Cuando notes que la situación empieza a poder contigo, para y desconecta. Y que caray, si la situación te pilla sin más y no puedes escapar de ella, explota y libérate. Eso sí, no permitas que se convierta en una costumbre y plantéate, en lugar de explotar contra alguien, hacerlo contra la almohada. También hay estudios sobre cómo liberar ese estrés, ira, presión, etc., y golpear la almohada seguramente es uno de los más antiguos, más conocidos y económicos a la vez que al alcance de todos. Y por supuesto, no te ahorres ni un solo grito hacia esa almohada que se merece todo lo que le des y más. Pero vigila, esto puede convertirte en una persona que no sabe controlar su agresividad si lo haces de forma continua. Por tanto, explotar una vez en la vida no pasa nada, aunque luego corres el riesgo de ser recordado por ello, como las personas de las que hablaba al inicio. Si puedes, practica los siguientes consejos: no te sobrecargues con actividades, duerme bien, cuida tus pensamientos y resuelve tus problemas de uno en uno empezando por los más sencillos. Seguro que de esta forma no necesitarás explotar ni liberarte.