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SALUDAR AL OTOÑO, CON FUERZA

Acaba una estación y empieza otra, el otoño. Atrás queda la calidez del verano para dar paso a la estación más melancólica del año. Y entre los cambios que representa esta nueva estación, se encuentra la adaptación de

Acaba una estación y empieza otra, el otoño. Atrás queda la calidez del verano para dar paso a la estación más melancólica del año. Y entre los cambios que representa esta nueva estación, se encuentra la adaptación de nuestro cuerpo a estos cambios, que sin duda se ven reflejados por la intervención de cambios hormonales, que el hipotálamo reacciona influenciados por la disminución de las horas de luz, por la variación térmica a lo largo del día y por la bajada de temperatura.

El organismo necesita un tiempo para reajustarse a la nueva estación, que nos recuerda la rutina habitual, los horarios a seguir, la acomodación a cambios de alimentación y, también, de nuestro ritmo circadiano de sueño (cuanta más oscuridad más melatonina u hormona del sueño segregamos).

A su vez, el sueño regula las hormonas del hambre y de la saciedad, por lo que al haber menos horas de luz hace que estemos más predispuestos a dormir más y a comer alimentos con mayor valor calórico.

Tenemos cierta susceptibilidad a los cambios de humor, la luz nos influye en nuestro estado de ánimo y en nuestro carácter, de manera muy decisiva.

Por eso es tan importante recuperar y retomar los hábitos saludables para prepararnos en esta estación con la mayor fortaleza que haga aumentar nuestras defensas y nuestro sistema inmunitario.

El hábito de darle la importancia a desayunar equilibradamente, siendo la comida fundamental para disponer de la obtención de un valor calórico y energético que quemaremos a lo largo del día, hacer las cinco comidas diarias basadas en la dieta mediterránea, ser disciplinado en los horarios y dedicarle al menos treinta minutos de ejercicio al día, dormir al menos ocho horas, son algunas de las rutinas saludables que debemos integrar cada día.

Existen súper alimentos, dentro de la dieta mediterránea, que nos aportan muchos nutrientes para afrontar estos cambios de temperatura y aclimatarnos a la disminución de horas solares que hacen bajar las temperaturas otoñales (el organismo necesita quemar calorías para mantener la temperatura corporal).

Hay muchos súper alimentos, que hacen aumentar las defensas de nuestro sistema inmunitario y nos hacen afrontar de manera eficaz pero me gustaría destacar los siguientes:

– Frutos secos, que proporciona un gran valor energético por aportarnos muchos minerales, fósforo, potasio, magnesio y muchas vitaminas del complejo vitamínico B y vitamina E. Son protectores de la salud cardiovascular.

-Vegetales y frutas, son de muy bajo aporte calórico y nos aportan gran cantidad de minerales como Potasio, Magnesio, Zinc, Hierro y Calcio, además de ser un buen aporte hídrico por su contenido en agua. Son ricas en vitaminas del grupo A, C, E, B , Acido Fólico, K. Indispensables en nuestra dieta diaria. Y en otoño, es importante la manera de cocinar, para dar “calor” al organismo, siendo muy apropiada las sopas de verduras, cocinarlas cocidas, asadas o al vapor.

-Huevos, es uno de los alimentos más completos por la cantidad de nutrientes que posee, por su alto contenido en proteínas (ovoalbúmina) Contiene una gran cantidad de minerales, Zinc, Hierro, Fósforo, Calcio y Potasio. Vitaminas A, C K D y Vitaminas del complejo B (B1 o Tiamina, B2 o Riboflavina, B3 o Niaciana y Acido Fólico. Posee lípidos y grasas (principalmente ácidos monoinsaturados y poliinsaturados, acido linolénico y Omega 3, además de colesterol y fosfolípidos).

– Cereales y Legumbres, fuente importante de hidratos de carbono (el almidón es un alimento muy energético a pesar de tener escaso valor lipídico).

Es uno de los alimentos que contienen alto nivel de fibra, por lo que se incluye para regular el buen funcionamiento digestivo y para disminuir los valores de colesterol malo o LDL.

Contienen gran cantidad de Vitaminas B, Acido Fólico y minerales como el Hierro, Zinc, Magnesio y Calcio.

-Pescado, es uno de los alimentos que por su alto contenido proteico biológico no debe faltar en la dieta mediterránea. Contribuyen a aumentar los Ácidos Grasos Poliinsaturados Omega 3.

– Jalea Real, con alto valor energético en lipoproteínas y alto contenido en Vitaminas del complejo B que ayuda a aumentar las defensas, Vitamina C, D y E. Muy rica en minerales. Reduce la fatiga y aumenta la acción antibiótica.

-Chocolate, el cacao contiene una gran cantidad de Antioxidantes naturales (Polifenoles), un alto contenido en fibra, en hidratos de carbono, rico en grasas y también en proteínas. Contiene muchos minerales, como Fósforo, Magnesio, Cobre, Manganeso y Zinc. Vitaminas A, B1, B2, B3, C y E.

-Yogures, kéfir, leches fermentadas, tienen una acción beneficiosa en la flora intestinal endógena, mejorando y regulando el tránsito intestinal, 

Fuente rica en Calcio, Magnesio, Fósforo y en Vitaminas B, que hace aumentar las defensas e impiden el desarrollo de bacterias dañinas en el intestino.

Por tanto, el otoño es un buen momento para cuidarnos y prepararnos para la llegada de los primeros fríos de esta estación. Si nos cuidamos podremos hacer un guiño a esos atardeceres naranjas.

DRA.ESTHER ALVARO.

LIC.EN MEDICINA Y CIRUGÍA. MEDICINA INTEGRATIVA.

nuria@immpulso.es

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