El peso del mundo

  ¿Qué puede hacer un ser minúsculo cuándo siente el peso del mundo encima de sí mismo? ¿Qué hacer cuando se oprime tu pecho frente a la tristeza? Todos los vientos soplan y ninguno a favor. ¿Cómo puede la tristeza

 

¿Qué puede hacer un ser minúsculo cuándo siente el peso del mundo
encima de sí mismo?
¿Qué hacer cuando se oprime tu pecho frente a la tristeza? Todos los
vientos soplan y ninguno a favor.
¿Cómo puede la tristeza presionar sobre tu pecho hasta hacerte sentir
dolor?
A veces todas estas sensaciones llegan sin más sin previo aviso. Te asaltan
y sobresaltan, como el claxon de un coche cuando andas ensimismado en
tus pensamientos. Otras veces en cambio llegan poco a poco y de forma
paulatina, tan lentamente que no te das cuenta que estás perdiendo tu
alegría hasta que descubres simplemente que se ha marchado.
Hay dos posturas a tomar. Al igual que ante una catástrofe. Una es
quedarte en un rincón esperando que pase sin hacer nada. La otra es
luchar por tu vida.
Como dice Shakira en su canción no hay mal que cien años dure ni cuerpo
que lo aguante. La opresión no se irá hoy ni tal vez mañana. Pero una cosa
si es segura no hay que alimentarla. La tristeza se alimenta de nosotros y
de la autocompasión. Se alimenta cuando la miramos, cuando nos
preguntamos porque nosotros, cuando creemos que es injusto. Solo hay
una manera de hacerla desvanecer. Sonriendo y maravillándose de los
pequeños regalos de la vida.
Respirar hondo, ver el cielo, pasear con las nubes, oler la lluvia, sentir el
sol, respirar con los ojos cerrados, escuchar el silencio, participar del
murmullo, escuchar como corre el agua de un grifo, abrazar a un ser
querido durante más de seis segundos, ser parte del viento, tocarte la
cabeza con la mano derecha de delante a atrás lentamente.
Cuando los pequeños detalles empiezan a marcar grandes diferencias en ti
significa que has abierto las puertas a un nuevo mundo. Un mundo de paz
con todo lo que te rodea. Un mundo que durará poco tiempo, el suficiente
para que a través de este, vuelva a llenarse tu ser de felicidad de forma
lenta y continua. Pequeños rituales que alejan lo indeseable sin la
intención de hacerlo pues al llenarnos de felicidad no quedará espacio
para nada más.
No dejes de andar hacia a delante, el camino de la vida es imprevisible.
Solo mira atrás para sonreír, para recoger recuerdos agradables y nada
más. Mira solo el presente y se cada día un poco más feliz en él. No
necesitaras mirar al futuro. Quién necesita perder el presente pensando
en el futuro, cuando ha aprendido a caminar de la mano de la felicidad y el
bienestar.

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