PUESTA A PUNTO PARA EL OTOÑO

Exfoliar el rostro es importante para nuestra piel pues elimina las células muertas y da a la tez mayor brillo y suavidad, , las cremas hidratantes y anti edad funcionan mucho mejor y la piel luce más saludable y hermosa.

Es importante no usar exfoliantes para el cuerpo en nuestra cara, pues están hechos con un grano mucho más grueso que no adecuado para esta delicada parte del cuerpo.

Antes de exfoliar el rostro, lo primero que debes hacer es limpiar bien tu cara para que esté libre de impurezas a la hora de exfoliarla y es  conveniente aplicar el exfoliante con el rostro húmedo, de esta forma el producto se esparcirá mucho mejor, consiguiendo eliminar las células muertas efectivamente.

Aplica la crema o producto exfoliante en tu rostro con suaves movimientos circulares, no es necesario aplicar presión o fuerza, esto solo te causará enrojecimiento en la tez sin ser más efectivo. Con suavidad conseguirás eliminar las células muertas de forma eficaz sin dañar tu dermis.

Los movimientos siempre deben ser hacia arriba, desde el centro del rostro hacia las orejas, lo que facilita que la piel se mantenga más firme y rejuvenecida.

Aplica el exfoliante de forma uniforme por toda tu cara con la yema de tus dedos. Aprovecha este tratamiento de belleza para darle a tu piel un suave y estimulante masaje durante un minuto. No es necesario frotar la piel por demasiado tiempo , retira el producto con agua fría, de este modo conseguirás que los poros de tu piel se cierren.

 

Hidratar-

 

 La sal del mar, el cloro, la excesiva exposición solar… El verano pasa factura nuestra  piel dejándola más reseca de lo habitual y provocando un envejecimiento prematuro de no recuperarla bien después del verano. De hecho, la tirantez y las descamaciones son un problema dérmico muy común tras unas vacaciones en la playa.

Nuestro cutis necesita un extra de hidratación tras los meses estivales. Utiliza una crema hidratante 2 veces al día (tras una minuciosa limpieza de la piel) e incluye las mascarillas de forma más intensiva de lo normal (puedes usarla incluso más de 3 veces a la semana si fuera necesario), también utilizar un sérum reparador de los que contienen una mayor concentración de vitamina C.

 Hidratar tu piel desde dentro consumiendo dos litros de agua diarios y consumir frutas y verduras ricas en betacarotenos, que ayudan a mantener el bronceado del verano como la zanahoria o la papaya.